¿Puede un arqueólogo ser cirujano en un hospital?

22.11.2020

Al hilo de las noticias que han aparecido en diversos medios de comunicación con motivo de la "localización" de piezas protohistóricas en Ribadesella (Asturias), donde una vez más se confunde arqueología con expolio y donde parece que se aplaude y fomenta de forma alarmante el detectorismo, expolio y destrucción patrimonial en general; voy a compartir un viejo vídeo de Faemino y Cansado de los que soy fan absoluta desde que tengo uso de razón y que me encanta y me hace reír, a pesar de haberlo visto decenas de veces, pero que siendo humor, tristemente en España es más que una realidad.

A nadie se le ocurriría poner a un enfermero a construir un puente, o a nadie se le pasaría por la cabeza que en un hospital le opere un arqueólogo o un arquitecto; o que en el instituto el profe de inglés de tu hijo sea alguien que no conoce ese idioma...Pero por alguna razón mucha gente cree que puede "jugar a ser arqueólogo". En prensa y medios digitales es habitual la presencia de frases que describen y blanquean estas actividades destructivas con un patrimonio que es de todos, usando frases como  "actividades realizadas por arqueólogos aficionados". Vuelvo a los ejemplos de antes ¿hay arquitectos aficionados?, ¿médicos aficionados?....La respuesta es evidente, NO.

El vídeo de "Conrado Bueno Arqueólogo" (https://www.youtube.com/watch?v=ihWl5eAG2o4) que ha hecho un curso "de esos de cachos por correspondencia" que le ha cambiado la vida a él y a su cuñado, con el que llevo muchos años riéndome, es exactamente lo mismo que se hace a diario en nuestro país en el mundo real, dejar que gente con total impunidad destroce nuestro patrimonio y eso solo tiene gracia cuando lo hace mi querido Conrado Bueno, en un sketch de los geniales e irrepetibles Faemino y Cansado.

En prensa y otros medios de comunicación se intenta ensalzar figuras como las que estos días se nombran en prensa casi como "héroes", por encontrar unas piezas que a pesar del interés como artefacto han perdido lamentablemente todo su valor como "informante". Las piezas que son arrancadas de su contexto arqueológico, sin una metodología científica, por parte de personal no cualificado se convierten en "chatarra". De chatarra bonita tenemos los museos llenos por las actividades realizadas en el pasado por eruditos, aficionados y coleccionistas antes del desarrollo y consolidación de la arqueología como ciencia; como chatarra bonita esas piezas son interesantes, pero toda la información que podrían habernos transmitido en su contexto es irrecuperable. ¿Cómo es posible que se consienta entonces que gente sin conocimiento alguno continúe destruyendo nuestro patrimonio en la actualidad por gusto?. Se habla en estas noticias sobre la ley de patrimonio y la localización de hallazgos fortuitos; pero no, este no es el caso. Un hallazgo fortuito es el que localiza un señor mientras está arando su huerto; lo que se describe en prensa estos días con frases como: "Ambos encontraron sus tesoros en paseos con sendos detectores de metales" o "continuará con sus búsquedas y su detector para sumar a su colección "todo aquello que formó la vida" como hoy la conocemos"; es expolio y destrucción arqueológica y patrimonial y debería estar fuertemente penado por la ley.

Resulta que yo como arqueóloga, y el resto de mis colegas, para hacer una simple prospección, que no es otra cosa que un paseo por el campo para buscar restos o yacimientos, con una metodología concreta exigida por la ley, donde por supuesto no se toca el terreno para nada, tengo que pedir todos los permisos pertinentes y me tiene que autorizar la administración competente con condicionantes muy estrictos que si me salto tiene consecuencias importantes y soy responsable de ello ante la administración; pero se consiente que esta gente "se de paseos en busca de tesoros que sumar a su colección".

Como bien ha apuntado una Asociación de Arqueólogos de Asturias (APIAA) en un comunicado, estamos entre la nueva generación de "ayalgueiros" o "busca tesoros" que tanto daño hicieron a nuestro patrimonio en el pasado. ¿Es que acaso volvemos a la época decimonónica de los "busca tesoros" o es que nunca hemos salido de ella?. Nos escandalizamos de que en otros países se destruya patrimonio cuando nos lo ponen en las noticias; pero miramos para otro lado ante el saqueo diario de contextos arqueológicos al lado de nuestras casas. Se alaba la actitud de dos personas (son solo un ejemplo más de los cientos de casos que hay a diario) que salen a expoliar el patrimonio porque lo han entregado voluntariamente tras arrancarlo de su contexto, qué es donde tiene valor arqueológico e histórico. Aunque no lo parezca el resultado es el mismo si no lo hubieran entregado, se han arrancado páginas de historia que ya no pueden ser recuperadas. Y lo peor de todo es que no salga ninguna voz autorizada por parte de la administración competente a poner las cosas en su lugar, más bien sucede todo lo contrario, lamentable.

La propia ciencia arqueológica es una ciencia destructiva, los arqueólogos siempre decimos que una excavación es como un libro al que le arrancamos páginas que no podemos volver a pegar; lo que se excava ya no puede volver a excavarse y por esa razón la arqueología se desarrolla aplicando una metodología científica, realizando una documentación exhaustiva y fundamentalmente técnicas y procedos realizados por PROFESIONALES CUALIFICADOS PARA ESE TRABAJO.

Está claro que queda mucho por hacer mientras, salvo por honrosas excepciones, las administraciones competentes siguen mirando para otro lado.

Andrea MM