I Encuentro Estatal de Arqueología Profesional

13.11.2018

Con motivo de la precariedad laboral, en la que desde hace años se encuentra el sector de la arqueología se organiza este primer encuentro de arqueología profesional.

Ya antes de la crisis, pero gravemente incrementada desde entonces; los arqueólogos se mueven entre la visión romántica de una sociedad bastante influida por el cine.  Paradojicamente, precisamente la crisis ha llevado a muchos profesionales a emprender nuevas vías de negocio donde han proliferado abundanmente los centrados en los talleres para niños, donde se pretende educar y generar vocaciones tempranas. Irónicamente, vocaciones tempranas para una profesión que hoy por hoy ni siquiera está reconocida como tal.  La ley de Patrimonio estatal se combina con la que cada comunidad autónoma aplica en su territorio, lo que también genera grandes problemas y dobles varas de medir. Uno de los casos más escandalosos y frustrantes para una profesión, ya de por sí, relegada a una situación precaria, es el caso tanto andaluz como extremeño, donde los arqueólogos deben de ceñirse a una exclusividad inexplicable y como bien apuntan algunos profesionales, posiblemente inconstitucional. Esta exclusividad exige que un arqueólogo una vez comienza las gestiones de un proyecto de dirección ante la administración, no podrá realizar ni tramitar ningún otro, hasta el cierre del expediente anterior. Lo cual genera una situación grave de indefensión y precariedad laboral. Puesto que los plazos administrativos entre la concesión del permiso, el inicio de un proyecto y el cierre del mismo exige semanas e incluso meses de espera, para un proyecto cuya ejecución puede realizarse en semanas. ¿A quién repercute el arqueólogo todos esos plazos de espera en los que ni siquiera puede ejercer su profesión en otros proyectos?. ¿Al cliente?. La realidad es que al final el arqueólogo se ve obligado a pasar semanas, o incluso meses (en el caso andaluz) esperando el trámite de una autorización y sin poder trabajar en otro proyecto.  Esta situación es impensable en cualquier otra profesión; los propios arqueólogos compartimos obra con técnicos de otras áreas, que pueden llevar la supervisión y control de múltiples obras a la vez. Aunque asumamos que hay algunos proyectos que pueden exigir más exclusividad, muchos otros son totalmente compatibles en un mismo espacio temporal, y es inacmisible que la administración impida a un profesional ejercer su profesión por una Ley absurda y mal entendida, que, al contrario de lo que pretende, supuestamente velar por la protección del patrimonio; consigue precisamente lo contrario, ya que debido a todas estas trabas administrativas, hace que muchas algunas obras se realicen de forma clandestina, con la consecuente destrucción de patrimonio, ante el pánico que hay por parte de algunos promotores a la palabra "arqueología"; que es sinónimo de retrasos y plazos interminables. Al final es el arqueólogo el que carga con un estigma que no es su responsabilidad. Hay muchas otras fórmulas para reorganizar una profesión que, prioritariamente debe ser reconocida y regulada como tal.

AMM.

https://www.diariodecadiz.es/ocio/Junta-Andalucia-Encuentro-Estatal-Arqueologia_0_1300070355.html